Hace unos días, Ramón Elosegui, delegado de SEO/BirdLife en el País Vasco, recordó durante su participación en un programa radiofónico los efectos que en forma de colisiones de aves tienen algunas construcciones modernas donde priman las superficies acristaladas. Esta circunstancia supone la muerte diaria de aproximadamente 250.000 aves en Europa, debido a que los pájaros no son capaces de distinguir el cristal que recubre muchas de las fachadas de los edificios modernos, según un vídeo disponible en la web de la empresa ArnoldGlas y que se incluye a continuación. Esta firma comercializa el cristal Ornilux, especialmente diseñado para reducir este problema.

Pero, ¿pueden las aplicaciones móviles ser efectivas en la reducción de las colisiones de aves? Pues sí, y en estos proyectos juegan un importante papel los voluntarios que reportan datos cuando se encuentran con un pájaro malherido o muerto a consecuencia de un choque de estas características. Por ejemplo, la Universidad de Duke, en EE.UU., desarrolla en sus instalaciones un proyecto que cuantifica las aves muertas que encuentran los estudiantes y el personal, ya que este centro educativo se localiza en una importante ruta migratoria (las aves migratorias son, en este sentido, las más propensas a sufrir este tipo de accidentes, ya que el propósito es llegar a su destino lo más rápido posible). La contabilización de las especies se lleva a cabo a través de iNaturalist, la aplicación móvil y web analizada el pasado mes de octubre.

Un proyecto similar es el desarrollado por la red EREN (Ecological Research as Education Network), que en 2013 inició un seguimiento de las colisiones de aves. En el marco de esta iniciativa, han surgido varios grupos de voluntarios que tienen como principal herramienta para la recogida de datos la aplicación EpiCollect, aplicación desarrollada por el Imperial College London y que tiene versiones para Android, iOS y web.

De igual forma, resulta también muy interesante la aplicación web diseñada por Esri Canadá para la organización FLAP (Fatal Light Awareness Program), que recoge las colisiones de aves contra los edificios de Toronto, realizando un especial seguimiento sobre las especies migratorias nocturnas que suelen verse atraídas por las luces. También se están desarrollando programas similares a éste en Nueva York y Chicago.

El objetivo final de todos estos proyectos de ciencia ciudadana es la recopilación de datos de manera recurrente y normalizada, incluyendo datos tales como la zona en la que se ha encontrado el ave, su especie, la fecha y hora, etc. Todos estos datos permiten establecer patrones de comportamiento de las aves, identificando los «puntos negros» o edificios que mayor número de víctimas ocasionan, pudiendo adoptar las oportunas medidas correctoras o la adaptación de las medidas urbanísticas como ha hecho San Francisco.

Más información

Edificaciones, cristales y aves (*.pdf – 8.28MB)

Imagen: Austin Marshall CC BY 2.0

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Técnico de medio ambiente, community manager y content curator especializada en temas de medioambiente - Environmental technician, community manager and content curator specialised in environmental issues