El pasado mes de marzo de 2016, la web iAmbiente Cities publicaba una interesante infografía en la que se recogían algunos datos sobre la congestión de tráfico en las ciudades europeas. Así por ejemplo, la ciudad más caótica del continente es Londres, con una media de 101 horas perdidas por los atascos (en esta clasificación, España ocupa el undécimo lugar, con Madrid como urbe más congestionada). Está claro que la movilidad sostenible es uno de los grandes retos a los que se enfrentan las grandes ciudades del mundo, no solo por las horas que se pierden en los trayectos, sino también por el enorme problema de contaminación que generan esos miles de vehículos (sirva como muestra el espectacular vídeo a vista de dron que encabeza este artículo y que corresponde a la vía rápida G4 Pekín-Hong Kong-Macao en octubre de 2015, tras unos días de vacaciones con motivo del Día Nacional).

Si intentar paliar este problema en las ciudades de los países desarrollados resulta una tarea colosal, imagina aplicar políticas de movilidad sostenible en países en desarrollo. El éxodo desde las zonas rurales en busca de mejores oportunidades y unas elevadas tasas de natalidad (las previsiones de la ONU apuntan que ciudades como Delhi o Bombay sobrepasarán los 25 millones de habitantes en 2025), el rápido crecimiento experimentado por algunas de estas megalópolis (un claro ejemplo puede ser la ciudad de Lagos, en Nigeria), el desordenado urbanismo imperante y las insuficientes infraestructuras y de transporte público con las que cuentan muchas de ellas  son los ingredientes de un cóctel diario en el que los embotellamientos, la contaminación a causa del tráfico y la pérdida de jornadas de trabajo son problemas habituales.

Por esta razón, se pueden considerar como encomiables algunas de las iniciativas que estas grandes urbes están intentando desarrollar para fomentar y ordenar el transporte público, apoyándose en muchos casos en la tecnología móvil. Uno de estos proyectos es el que está llevando a cabo la Universidad de Concordia (Montreal) en Accra, la capital de Ghana. Según el coordinador de la iniciativa, Zachary Patterson, una de los principales cuestiones a las que tienen que hacer frente las ciudades del continente africano es la escasa información existente sobre las redes de transporte con las que ya cuentan, circunstancia que los gobiernos locales tampoco pueden solucionar debido a su complejidad y coste. Para llenar este vacío de información, el equipo de Patterson, junto con la Agencia Francesa de Desarrollo y el departamento de transporte de la capital ghanesa, empleó dos apps móviles, DataMobile y Tap Log, para cartografiar todas las rutas de los tro-tros, uno de los sistemas de transporte público más empleados. De esta forma, descubrieron que había muchas «líneas fantasma», rutas reclamadas por los conductores para su explotación preferente que en realidad no estaban en servicio.

Este proyecto comparte puntos en común con la iniciativa Digital Matatus de Nairobi (Kenia), donde a través de aplicaciones móviles, los estudiantes de la Universidad de Nairobi comenzaron a reunir información geolocalizada sobre rutas y paradas de los populares matatus que vertebran el transporte público de la capital keniata. El posterior procesamiento de esa información ha permitido la creación de un mapa de libre descarga que ofrece a la población local información sobre las líneas de transporte.

Otras ciudades, como Delhi, apuestan sin embargo por el transporte compartido. Varios emprendedores han decidido desarrollar apps similares a Uber que permiten hacer uso de un transporte público de calidad alejado de los saturados y cochambrosos autobuses sin aire acondicionado que recorren las calurosas calles de la ciudad india y que muchas veces son los causantes de los atascos debido a sus continuas averías. De esta forma, pretenden atraer a usuarios habituales de estos medios de transporte que están dispuestos a pagar un poco más por un servicio de calidad que les anima a dejar el vehículo privado en casa, contribuyendo a reducir la asfixiante contaminación y el número de automóviles en las carreteras.

Estos ejemplos de movilidad sostenible en países en desarrollo, exportables a numerosas zonas del planeta, son, sin duda, una clara muestra de lo útiles que pueden resultar las tecnologías móviles en la consecución de ese preciado objetivo que es crear unas ciudades más habitables y amables con sus habitantes y visitantes.

Más información

Curso sobre movilidad urbana sostenible en países en desarrollo de la UNITAR ( a fecha de redacción de este artículo, no hay convocatoria abierta)

Estrategia Española de Movilidad Sostenible (*.pdf)

Science for Environment Policy (Sustainable mobility)

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Técnico de medio ambiente, community manager y content curator especializada en temas de medioambiente - Environmental technician, community manager and content curator specialised in environmental issues