Hace poco, LINK TV, una cadena de retransmite documentales a través de internet, estrenó un reportaje sobre el tráfico de marfil. El vídeo se inicia con dos datos que sirven para situar al espectador: el tráfico ilegal de fauna es un negocio multimillonario y solo el marfil mueve más de mil millones de dólares al año.

La caza furtiva se ha convertido en un grave problema que está poniendo en jaque no solo a las poblaciones de elefantes, sino también a otros animales tales como rinocerontes, tigres, gorilas, etc. Tampoco es un problema circunscrito a países del continente africano o asiático, ya que España también acumula numerosas denuncias por caza ilegal en espacios naturales protegidos como Doñana.

Independientemente de las razones por las que se llevan a cabo estas actividades ilegales (tráfico, autoconsumo, trofeo de caza etc.), resulta obvio que sería necesaria una mayor educación medioambiental, alternativas orientadas al desarrollo de negocios ambientalmente sostenibles y más vigilancia sobre las mafias y grupos armados que controlan las rutas de tráfico ilegal de especies. En esta labor, la tecnología puede jugar un importante papel en frenar la caza furtiva y el tráfico ilegal de especies.

El desarrollo de soluciones basadas en software es justo uno de los retos que persigue Wildlife Crime Tech Challenge, un desafío en el que colaboran USAID, US Global Development Lab, National Geographic, Smithsonian Institution y la ONG Traffic.

Se establecieron cuatro aspectos en relación con los cuales debía plantearse la idea y que intervienen en el tráfico y la caza ilegal:

  • Detección de rutas de tránsito, aportando soluciones que detecten, monitoricen y predigan el tránsito ilegal.
  • Fortalecimiento de las evidencias forenses, permitiendo la identificación de las partes o productos animales procedente de la caza ilegal.
  • Reducción de la demanda por parte de los consumidores, desarrollando soluciones innovadoras que pongan de relieve, por ejemplo, los daños que ocasiona este tráfico.
  • Lucha contra la corrupción, problema que se extiende a lo largo de la cadena de suministro.

Las soluciones seleccionadas para la fase final se elevan a 44. En el siguiente mapa puedes ver de qué países (en verde) proceden estas ideas.

Las propuestas, en diferente fase de desarrollo, incluyen desde el uso de imágenes de satélite, drones o sensores que posibilitan una respuesta rápida hasta mecanismos que permiten rastrear internet para extraer información sobre el tráfico de especies o metodologías que implican el análisis de muestras de ADN. También hay varias soluciones que desarrollan aplicaciones para teléfonos móviles, como la idea presentada por la Fundação Neotropica do Brasil, que ha propuesto el uso de una app para denunciar el tráfico ilegal de aves en Brasil; el proyecto WILD LEO de Uganda, que quiere usar smartphones para cartografiar rutas de transporte de especies; o iTHINK, de Freeland Foundation (los creadores de la app WildScan, ya analizada en esta web), que permitiría expresar a los ciudadanos su opinión sobre este problema al objeto de incrementar la conciencia, involucrar a las nuevas generaciones en la protección de la fauna salvaje y educar al público.

En este enlace puedes ver cuáles han sido las iniciativas que se han alzado con el premio en las diferentes categorías.

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Técnico de medio ambiente, community manager y content curator especializada en temas de medioambiente - Environmental technician, community manager and content curator specialised in environmental issues