Cada día las personas reciben una avalancha de información desde los más variados soportes: televisión, prensa, internet, etc. El problema es que este tipo de comunicación es unidireccional, es decir, solo fluye en un sentido, del comerciante, publicista o administración hacia el consumidor objetivo o ciudadano. Sin embargo, cuando se requiere transmitir información relacionada con temas ambientales que motive a los ciudadanos a la acción, estos medios han demostrado ser poco efectivos. ¿La solución para incrementar la participación pública? Los teléfonos móviles.

Esta es al menos la idea que defiende Eli Typhina, estudiante de doctorado de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, que lleva 4 años estudiando cuál es la mejor forma de incitar a un cambio de comportamiento a largo plazo y que ha plasmado sus investigaciones en un estudio que lleva por título “Eco-apps: Design to influence environmentally friendly behavior“, disponible para su consulta en la web de Academia.edu (también puedes leer este artículo publicado en la web de la citada universidad).

Según afirma Typhina, numerosos estudiosos del comportamiento humano han argumentado que la afinidad hacia el medioambiente se desarrolla, entre otros factores, gracias al tiempo que la gente pasa al aire libre y de cómo comparten esas experiencias en la naturaleza con el resto de personas, por lo que las posibilidades que en este sentido brindan las aplicaciones móviles, la capacidad de conexión que ofrecen y el grado de interacción que emana de ellas son únicas.

Pero este artículo, además de esta particularidad y el efecto benéfico que puede originar sobre el resto de personas, también quiere poner sobre la mesa otra serie de características, algunas de ellas lógicas pero que siempre conviene recordar, que debiera cumplir una app ambiental para resultar atractiva y “enganchar” a su público objetivo, consejos que se han ido recogiendo principalmente de las apps analizadas en esta web a lo largo del (casi) último año.

Las apps ambientales, como no podía ser de otra forma, comparten similitudes con el resto de aplicaciones móviles existentes. Una de las más importantes por las connotaciones que puede tener y también por el poco interés que se le presta es la relacionada con la protección de datos. ¿Una aplicación móvil debe cumplir con la legislación establecida en esta materia? La respuesta es sí, al menos en cuanto a las leyes españolas respecta. Como bien detalla este artículo de Evalúa Consultores, las apps recopilan abundante información a través de sus sensores (por ejemplo, la ubicación vía GPS), datos que pueden ser posteriormente empleados para su explotación comercial sin conocimiento del usuario. Por lo tanto, resulta necesario advertir qué tipo de datos vas a recabar, qué vas a hacer con ellos, etc., y solicitar el consentimiento explícito. Estos aspectos legales van a experimentar además un salto cualitativo en favor del usuario con la reciente aprobación del Reglamento Europeo de Protección de Datos, que comenzará a ser aplicable en mayo de 2018, por lo que si tienes una aplicación, ambiental o no, en el mercado o estás pensando en crear una, es aconsejable que consultes estos temas con un especialista. Si necesitas un ejemplo sobre la integración de estos temas, puedes echar un vistazo a la app de Mosquito Alert.

Otro aspecto relevante, especialmente para una app ambiental, es su funcionamiento sin necesidad de conectarse a internet. La inclusión o no de esta característica responderá en gran medida del entorno en el que se vaya a hacer uso de la aplicación. Si es una herramienta destinada a proporcionar información a los visitantes de una zona natural, es importante que sea totalmente operativa aunque no haya posibilidad de conectarse a la red. Lo mismo ocurre si se trata de una aplicación destinada a la recolección de datos en campo, aunque en este caso concreto conviene romper una lanza en favor de estas utilidades, ya que la mayor parte de ellas incorporan una opción offline con sincronización posterior. Una muestra de esta característica podría ser la app de iTrack Wildlife, donde incluso los artículos de Wikipedia que sirven para consultar información adicional son accesibles sin internet.

En cuanto al contenido de la aplicación, procura que la información incluida esté siempre actualizada. Recurre a material gráfico de fácil consulta en lugar de textos largos y farragosos difíciles de leer en terminales móviles sin protector de pantalla que puedan minimizar los reflejos (éste era, por ejemplo, uno de los problemas que señalaba Sarah Taigel en este estudio sobre el uso de aplicaciones de realidad aumentada en entorno naturales). En el caso de aplicaciones para identificación de aves, por ejemplo, puedes seguir el ejemplo de la herramienta creada por Audubon, que opta por señalar sobre una imagen las principales características en las que debes fijarte en lugar de describirlas únicamente en texto. Con respecto a las imágenes que puedas incluir, que tengan una buena resolución y se puedan ver a pantalla completa o hacer zoom sobre ellas. Si incluyes mapas para descargar, procura que calidad y volumen que ocupan estén más o menos equilibrados. Tampoco resulta una mala idea incluir archivos de audio que puedan guiar a los visitantes de un espacios natural, como los incluidos por la app del Parque Natural del Alt Pirineu o las aplicaciones que crea la empresa Chimani (eso sí, no olvides solicitar el uso de auriculares!!).

Respecto al diseño, céntrate especialmente en la usabilidad. La aplicación debe ser sencilla de manejar e intuitiva, especialmente si va a ser usada al aire libre. La navegación no puede ser confusa ni tediosa, como recuerdan en este artículo de la web TechRepublic. Una opción interesante es preguntar a tus usuarios sobre nuevas utilidades que se pueden implementar en la app, como decidieron hacer en el caso de MyFishingMaps, que incluyó una pequeña encuesta sobre funcionalidades a incluir en las versiones futuras. Y es que permitir que los usuarios testeen la aplicación y opinen, incluso en versiones beta, es también una parte importante del proceso para la creación de app ambiental perfecta.

Y por supuesto, no olvides incluir opciones para compartir las experiencias en redes sociales, como hacen en la app Tracking the Wild. El artículo ha empezado mostrándote la importancia que tiene este aspecto para la concienciación de la sociedad, por lo que incluir este tipo de utilidades es muy importante.

Diseñar una app ambiental o, realmente, cualquier tipo de app, no es tarea fácil, siendo su posible rentabilidad otro de los caballos de batalla (circunstancia que muchas veces aboca al abandono del proyecto). Pero desde luego se trata de una herramienta a través de la cual los entornos naturales pueden ofrecer un valor añadido; son herramientas que posibilitan conocer la biodiversidad y empatizar con ella (el conocido “[..] involúcrame y lo aprendo” atribuido a Benjamin Franklin) y cuya creación está viéndose espoleada por otros dispositivos móviles tales como sensores o el internet de las cosas; son posibilidades para crear empleo de calidad y dar rienda suelta a la imaginación. Son, en definitiva, llaves que podrían servir para abrir puertas a un futuro mejor.

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Técnico de medio ambiente, community manager y content curator especializada en temas de medioambiente - Environmental technician, community manager and content curator specialised in environmental issues